Una tarde mientras estaba en el gym, me llamó un amigo de Madrid (compañero de un blog donde escribo) para decirme que tenía mi acreditación para el evento de tecnología. Le dije que era muy precipitado, una locura, vamos…
Yo moría de ganas por ir, pero a esa hora y sin billetes, ¿cómo iba a irme?
El evento era relativamente importante, ya que una empresa de smartphones hacia su inmersión en el mercado europeo confiando, como linea de salida, en España.
Me puse a pensar, soy muy de darle vueltas a las cosas, y dije a ver sin hotel y sin billete de transporte no puedo ir, como es obvio. Hice unos ajustes y conseguí piso gratis, gracias a que un conocido mio que es de Cádiz pero trabaja en Madrid. Este chico se mudó de piso y lo entregaba justo un día después de yo irme de Madrid. La cosa pintaba interesante, pero el presupuesto del que disponía era jodidamente escaso. ¿Qué se hace en esos casos? acudir a mami. Le expliqué la situación y más o menos entró en razón, pero no fue hasta las 8 de la mañana del día siguiente cuando me dejó parte del dinero. Si, a las 9 estaba en la estación de tren pillando el billete del Ave.
Cuando ya los tenía en mi poder, hablé con mi amigo y se puso muy contento. De vuelta a casa, mientras conducía, intentaba planear mis dos días en Madrid. Pero me di cuenta que lo improvisado iba a ser más divertido, así que me centré en ¿qué ropa me voy a llevar? Llegué a casa hice la maleta y fui al centro comercial a por unos zapatos y volví justo a tiempo para comer algo y estar en la estación antes de las 2 pm.
El viaje se me hizo eterno. 4 horas y media en ese tren. Con dos personas enfrente que no paraban de observarme, como si yo fuera un cuadrito.
Bueno, una vez llegué, mi colega me recogió en Atocha y me acompañó a su piso, obviamente yo no sabía donde era. Una vez allí conectó la luz, el agua, el termo, etc. Nos despedimos y me duché. Me cambié de ropa y me fui con prisa para la puerta del Sol, donde quedé con mi compi ya que el evento empezaba en 40 minutos. Menos mal que solo tenía que cruzar Plaza España y subir un trozo de Gran Vía para desviarme por Callao.
Una vez llegué nos saludamos y nos piramos al Casino de Madrid, allí nos esperaba el evento y un buen puñado de periodistas de diferentes medios, bastante reputados, todo sea dicho.
Una vez terminó el evento, volví al piso sobre las 2 am. Me duché y caí frita en la cama.
Al no ser mi cama dormí muy poco, así que lo aproveché para madrugar y salir a hacer turismo.
El piso estaba a dos calle del templo de Debod, de allí fui al Palacio Real y de allí ande hasta Sol. En Sol pillé un metro hasta el Parque del Retiro. Me lo ande entero. Como si nunca hubiese estado.
Hasta aquí todo bien. La locura llega cuando me propuse volver al piso andando. Los que conozcáis Madrid estaréis diciéndome: Sofi, tas mu loca, tía.
Ande, mucho, salí por la puerta de Alcalá, dirección Plaza Mayor para entrar en una tienda de numismática. Una maravilla. Ahí he de reconocer que estaba cansadita y el calor no acompañaba mucho, pero… ¿Por qué no volví a Sol estando tan cerca? Porque soy gilipi y cabezona, así de claro.
Bueno, conseguí llegar hasta el parque del templo de Deboh, pasando por los jardines del Palacio Real. Una vez en la calle del piso fui al supermercado pille una empanada y un batido de chocolate. Subí casi sin aliento las 3 plantas, o ¿2 plantas?, da igual. Me duché y me tiré en el sofá, comí y a las 6 estaba de vuelta en la calle. Quedé con unos amigos y a las 9 estaba de nuevo en el piso. Recogí todo, me duché y a dormir. Sonó la alarma. Alarma que decía que mi sueño se terminaba, que mi estancia en Madrid llegaba a su final y que el tren salía a las 9,30 y solo tenia una hora y cuarto (tiempo de sobra) para llegar a Atocha.
Soy una enamorada de Madrid. La gente no lo entiende, pero quien haya vivido Madrid, me entenderá. No me refiero a vivir EN Madrid, que también, sino a disfrutar de esa gran ciudad. Ojo, que me encanta el campo y me encanta donde vivo… pero la vida y el movimiento que hay en Madrid, es inigualable.
Pensaba volver este pasado finde semana para las fiestas de Colmenar (pueblo de un muy buen amigo) y el concierto de Maldita Nerea, peeeero esta vez no había ayuda de mami y encima el coche decidió que era buen momento para que se rompiera la bomba de agua.
No tardaré mucho en volver, puesto que no solo mi amor por Madrid reclama mi regreso, sino buenos y adorados amigos me esperan allí a parte, claro está, de grandes momentos y risas, ¡muchas! Si, allí soy inmensamente feliz <3














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